Hablando de las cualidades de los colores, el color azul calma, el rojo excita, y el amarillo, tiene una acción penetrante. Para combatir el insomnio está indicada una habitación iluminada de azul; un ambiente rojo impulsa a la actividad física; el color amarillo o anaranjado predispone al trabajo mental, y la luz verde depara una calma bienhechora, pero no debilitante. Para preparar las aguas y esencias de los colores necesarios para el tratamiento de los enfermos basta proveerse de frascos o botellas del color deseado, limpiarlos bien, llenarlos de agua de fuente o destilada, y exponerlos dos horas por lo menos a los rayos del sol, después de haber tapado bien los recipientes. De igual manera puede prepararse aceite para uso externo. El aceite de colza así preparado cura los flujos blancos y las pérdidas seminales. Frotándose la cabeza desde la nuca hasta por encima del cerebelo, y aplicado sobre todo el cuero cabelludo, devuelve al cabello blanco su color natural y combate muy eficazmente la calvicie; pero no se indica el color que para esto se debe usar.SON INDICADAS ESTAS DOSIS DE COLORES: Para calmar los accesos de asma, tómese agua anaranjada a la dosis de una tercera parte de onza (unos 10 gramos) cada diez minutos durante una hora. Para curar las aftas, inedia onza (unos 15 gramos) de agua azul cada media hora durante tres o cuatro horas, y empiécese de nuevo al cabo de veinticuatro horas. (Supongo que es necesario hacer gárgaras con el agua antes de tragarla.) Para combatir los ataques biliosos, tres dosis (?) de agua azul cada dos horas. (Supongo que se ha de beber cada vez media onza o una tercera parte; de 10 a 15 gramos.) Para tratar la parálisis, sumergir la parte paralizada en baños de agua roja, o exponer a la luz de este color la parte enferma. Se obtienen los rayos de luz coloreada interponiendo vidrios de color entre la luz del sol o de un foco luminoso cualquiera, y la parte enferma que se va a tratar. Dícese que el iniciador de este tratamiento se ha mandado fabricar una linterna provista de cuatro cristales de color azul, amarillo, verde y rojo, de que se sirve, según los casos, para las aplicaciones nocturnas de su tratamiento. Cuanto más cargada del color de los frascos está el agua por medio de una exposición prolongada a los rayos del sol, tanto más poderosa resulta su acción. Dos horas de exposición es el mínimo generalmente adoptado. No se fija cantidad para el uso externo. Las úlceras y heridas pueden lavarse con tanta agua como se necesite. Para tratar casos agudos, las dosis que se tomen pueden ser más frecuentes o aproximadas que para los casos crónicos. Por regla general, no se toma más de un tercio de onza o media onza (de 10 a 15 gramos) cada vez. Para las enfermedades crónicas, es preferible administrar pequeñas dosis, a fin de poder prolongar el tratamiento. En el caso de que un color se haya administrado equivocadamente o en exceso, hay que restablecer el equilibrio aplicando el color opuesto: el rojo contra el azul; el azul contra el rojo.
EFECTOS DE LOS COLORES EN EL CUERPO HUMANO:
El color violeta es un poderoso calmante de los nervios y del espíritu.
El amarillo oro tonifica y desarrolla el cerebro.
El azul alivia las neuralgias y fortalece la voluntad.
El rojo robustece y acrecienta las facultades sensitivas. Bajo su influencia desaparecen la anemia y el abatimiento de ánimo.
El verde es también sedante, y a la vez predispone el ánimo a la alegría. Para completar estas notas, añadiremos que desde algunos años a esta parte el uso de la cromoterapia se ha generalizado. Así se emplea la luz azul como calmante en los casos de exaltación morbosa de la sensibilidad en las neuralgias, en los accesos de manía furiosa, etc. El empleo de la luz roja es muy frecuente en las fiebres eruptivas, como la viruela y el sarampión. Dentro de tus posibilidades, aplica esta terapia del color y obtendrás grandes beneficios